ORACIONS

 

La Abeja holgazana (6è B)

Mal negocio el enfado

   

La Abeja holgazana (6è B)

Érase una vez una abeja a quien no le gustaba trabajar. Tomaba el jugo de las flores y en vez de conservarlo para convertirlo más tarde en miel, se lo comía de inmediato. Sus compañeras de colmena, hartas ya de verla hacer el vago, le hicieron una advertencia;o trabajaba o la echarían de la colmena.Todo fue inútil. La abeja holgazana seguía igual y fue expulsada de la colmena.Se hizo de noche, comenzó a llover y la abeja, con sus alas mojadas, no podía volar. Cayó en el hueco de un árbol, justo donde se hallaba una gran culebra. Ésta se dispuso a comérsela, pero la abeja le propuso un juego de habilidad. Si ella ganaba podría marcharse libre. Aceptó la culebra, y cuando la abeja ganó el juego, la culebra –con gran honestidad- la dejó marchar. Después de esta experiencia, la abeja regresó a us colmena dispuesta a trabajar como sus compañeras. 

REFLEXIÓN

- ¿Qué ocurre en un grupo cuando alguno de sus miembros no coopera?

- ¿Qué pensamos sobre la actuación honesta de la culebra?

 

 ORACIÓN

 Señor JESÚS,

Te ofrecemos nuestros trabajos.

 Del esfuerzo de todos

Surge la alegría

De haber conseguido cosas juntos.

 Gracias al trabajo compartido,

Todos podemos crecer

Y llegar a ser personas felices.

Enséñanos a esforzarnos en el trabajo,

Para que cada día lo hagamos mejor.

Mal  negocio el enfado

   Vale la pena entretenerse alguna vez en ver la televisión sin voz. Tiene la ventaja que mientras tanto puedes oír una buena música, a la vez que se deja de oír muchas estupideces.Y es curioso: los personajes, y más si son matrimonios, dan la impresión de estar casi siempre gritándose el uno al otro, tirandose los platos: rostros avinagrados, ojos coléricos, miradas asesinas, gestos agresivos, puñetazos en la mesa..., y menos mal que no se oyen tacos.

    Como decía un autor, hay dos cosas por las que un hombre nunca se debe enfadar:

por las que puede remediar y por las que no puede remediar.

  Por las que puede remediar porque es mejor dedicarse a remediarlas que enfadarse. Y por las que no puede remediar, porque no vale la pena enfadarse si son inevitables. Amunt