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MADRE
ISABEL Y SU VIDA DE FE
La sierva de Dios, Venerable Madre
Isabel Larrañaga, ejercitó en grado heroico las virtudes
teologales. Estaba inmersa en esa vivencia
de la fe, donde todo se ve y se juzga a la
luz de la fe, casi con los ojos de Dios: Mi mayor
gozo es cumplir la voluntad de Dios. Ver la mano
de Dios en todas las cosas era su actitud habitual
y, diríamos, su lema de vida, que recomendaba a sus
religiosas y alumnas: Ved siempre a Dios en todas
las cosas.
Los testigos
del Proceso son unánimes en afirmar que la Sierva
de Dios estuvo siempre penetrada de un profundo espíritu
de fe, ya desde su niñez y juventud y luego en la
fundación de la Congregación.

Asumir
la iniciativa de Madre Isabel es continuar su vida,
recrear
su obra
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